Conseguir el trabajo es la mitad del camino. La otra mitad empieza el primer lunes, cuando nadie te ha explicado nada y todos esperan que sepas lo que haces.
He cambiado de trabajo cuatro veces desde 2019, y hoy veo estas entradas también desde el otro lado, como headhunter. La prisa por demostrar valer es lo primero que conviene soltar.
En septiembre cerré el Track 3 de Carrera profesional y empleabilidad con IA en Visual Business School. En la última jornada, cada alumno salió con un mapa de stakeholders con nombres y acciones concretas, y con un proyecto sin dueño que podía convertir en suyo. Las dos piezas valen igual para el primer día de un trabajo nuevo, y de ahí sale este plan.
La idea
Los primeros 90 días no sirven para impresionar. Sirven para entender el sistema en el que has entrado y ganar un poco de confianza cada semana.
Un plan de una página, con tres fases de unos 30 días, te quita el ruido de encima.
Fase 1, días 1 a 30: escuchar
- Habla con cada persona de tu equipo y con las que dependen de tu trabajo. Dos preguntas bastan: qué funciona y qué te gustaría que cambiara.
- Pide que te cuenten cómo se mide el éxito de tu puesto. Si nadie lo sabe, ya tienes la primera conversación importante.
- Dibuja tu mapa de stakeholders, con nombres y una acción concreta para cada uno. Apunta también lo que no entiendes: es el mejor momento para preguntar.
Fase 2, días 31 a 60: entregar algo pequeño
Busca un proyecto sin dueño que puedas terminar tú, con poco riesgo y que alguien note. Un documento que faltaba, un proceso que ahorra media hora, un informe que ya no se hace a mano.
Una victoria pequeña y terminada genera más confianza que una gran idea a medias.
Fase 3, días 61 a 90: proponer
Con lo que has escuchado y lo que has entregado, ya puedes hacer una propuesta con datos de tu propio equipo. Hazla corta, con un problema, una hipótesis y un primer paso que pueda probarse en dos semanas. Y acuerda con tu jefe o jefa metas a 3, 6 y 12 meses.
Cómo saber si va bien
- Métrica: conversaciones mantenidas en el primer mes y entregas cerradas en el segundo.
- Señal: tu jefe o jefa te dice, sin que se lo pidas, qué espera de ti en los próximos meses.
- Termómetro: al día 90, puedes explicar en una frase qué valor aportas aquí.
Si llegas al día 45 y no has entregado nada, no pasa nada. Es un dato: ajusta el tamaño de la entrega y vuelve a empezar el lunes.
Hecho cuando
Tienes la página escrita con las tres fases y has agendado las cinco primeras conversaciones de la semana que viene.
Y una pregunta para el domingo por la noche: ¿qué te gustaría saber dentro de tres meses que hoy todavía no sabes?
Este artículo sale del capítulo 11 de Recalculando ruta, el libro en el que Enrique Taub y Javi Platón cuentan cómo gestionar la carrera profesional con método. La edición 0 sale el 19 de diciembre y tiene 300 ejemplares. Si te ha servido, puedes reservar el tuyo en la precompra.