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Cómo preparar una entrevista de trabajo, paso a paso

Por Javi Platón y Enrique Taub · 2 de noviembre de 2026 · 10 min de lectura
Entrevistas · Capítulo 9 · La entrevista se entrena en voz alta
Dibujo a lápiz: una ruta con cuatro pasos que llega a un círculo grande

Desde 2019 he hecho 235 entrevistas como candidato. Hoy, como headhunter de producto, me siento al otro lado de la mesa casi cada semana. Después de tantas, me quedo con una idea que cambia cómo se prepara todo lo demás: el objetivo de una entrevista no es el trabajo. Es la siguiente entrevista.

Parece un matiz, pero cambia la preparación entera. Quien entra pensando en el puesto se juega todo en cada respuesta y lo nota el que escucha. Quien entra pensando en pasar de fase se relaja, conversa y deja ganas de volver a verle. En este artículo te contamos cómo la preparamos nosotros, desde los dos lados: el canal, lo que se evalúa, el banco de preguntas y cómo entrenarla en voz alta.

Resumen: lo que mira quien te entrevista
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Antes de entrenarla, consíguela

La mejor entrevista es la que llega por el canal correcto. Antes de preparar respuestas, mira de dónde vienen tus entrevistas, porque el canal decide con qué ventaja empiezas.

Estos son los canales que más vemos funcionar:

  • Portales y LinkedIn Jobs. Dan volumen, pero compites con todos y pasas por un filtro automático.
  • Referidos. Alguien de dentro habla por ti y llegas con confianza prestada.
  • Headhunters. Te presentan con contexto y te preparan para el proceso.
  • Mensaje directo a quien contrata. Te saltas la cola si el mensaje es concreto.
  • Comunidades y newsletters. Ofertas que no siempre se publican fuera.
  • Mentores. Han estado al otro lado de la mesa y te dicen lo que un reclutador piensa y no dice.

No elijas uno solo. Combina un canal de volumen con dos de relación. Y si buscas un puesto de dirección, tenlo presente: los puestos de head casi nunca se publican.

Las tres cosas que miro en una entrevista

Después de muchas entrevistas desde el otro lado, me quedo con tres. No son las únicas, pero son las que más separan a quien pasa de quien no.

1. Energía

Se decide antes de la primera pregunta. Se nota en la voz, en el ritmo y en la curiosidad por la empresa y por el reto, además del puesto. Los ejemplos se cuentan con ganas.

La energía se nota cuando algo te importa, aunque hables despacio. En remoto cuenta el doble: cámara a la altura de los ojos, buena luz y buen sonido.

2. Mantener una conversación

En una entrevista hay dos personas evaluándose a la vez. Responde en uno o dos minutos, para y deja espacio. Conecta con lo que te acaban de decir: "eso que comentas del equipo me recuerda a…". Haz preguntas a lo largo de la entrevista, sin esperar al final. Y si no entiendes una pregunta, pregunta: es más profesional que improvisar.

Una buena señal: quien entrevista acaba hablando tanto como tú.

3. Dejarle con ganas de más

No lo cuentes todo. Deja ganchos que pidan una segunda conversación: "esto da para hablar un rato largo, si queréis lo vemos en la siguiente".

Quien parece que pierde algo al cambiar transmite valor. Quien parece que necesita el puesto transmite urgencia. Que se note que estás bien donde estás y que eliges. Por eso una frase como "estoy en búsqueda activa desde hace meses" no genera ilusión en quien te escucha, aunque sea verdad.

Si te sirve un libro para estas tres claves, el nuestro de cabecera tiene casi un siglo: Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, de Dale Carnegie. Interésate por la otra persona, escucha más de lo que hablas y habla de lo que le importa a ella.

Un material, cuatro cortes

Cada entrevista de un proceso busca algo distinto. Recursos humanos mira coherencia y encaje. El responsable del equipo mira si sabes hacer el trabajo. La entrevista técnica o el caso práctico mira cómo piensas. Y quien dirige la empresa mira si confía en ti para lo que viene.

Con un material bien construido haces los cuatro cortes. El material son tres piezas:

  1. Tus logros con cifra. Qué conseguiste, cuánto y cómo lo mediste.
  2. Tus casos de éxito. Empresa, reto, impacto con número y el error que cometiste por el camino.
  3. Tu historia en tres líneas. Quién eres, qué resuelves y por qué ahora.

Con eso preparas una versión para recursos humanos, otra para el responsable técnico y otra para quien dirige. Cambian el nivel de detalle y el lenguaje; la historia es la misma.

Una regla práctica para la duración: responde entre 45 y 120 segundos. Menos se queda corto y más se convierte en monólogo. Y usa el silencio. Callarte dos segundos después de una buena respuesta dice más que añadir otra frase.

El banco de preguntas, en seis bloques

No memorices respuestas. Prepara una historia por bloque y adáptala a lo que te pregunten. Estos son los seis bloques que usamos en las simulaciones, con lo que evalúa cada uno.

Presentación y motivación. Evalúan coherencia y por qué ahora.

  • Háblame de ti.
  • ¿Por qué quieres cambiar de trabajo?
  • ¿Por qué esta empresa y no otra?
  • ¿Dónde te ves en tres años?

Logros e impacto. Evalúan resultados con cifra y qué hiciste tú.

  • Cuéntame el proyecto del que estás más orgulloso.
  • ¿Cómo mediste que funcionaba?
  • ¿Qué habría pasado si tú no hubieras estado?

Situaciones difíciles. Evalúan cómo reaccionas cuando algo sale mal.

  • Cuéntame un error y qué hiciste después.
  • Una decisión difícil con información incompleta.
  • Un momento de mucha presión y cómo lo gestionaste.

Equipo y cultura. Evalúan si quieren trabajar contigo.

  • Un desacuerdo con un compañero o con tu jefe.
  • ¿Cómo describiría tu último equipo tu forma de trabajar?
  • ¿Qué tipo de jefe te saca lo mejor?

Rol y empresa. Evalúan si sabes hacer el trabajo y si has pensado en él.

  • ¿Cómo abordarías tus primeros 90 días aquí?
  • ¿Qué mejorarías de nuestro producto?
  • Te planteo un caso: ¿por dónde empezarías?

Preguntas incómodas. Evalúan honestidad y aplomo.

  • ¿Cuál es tu expectativa salarial?
  • ¿Por qué hay un hueco en tu CV?
  • ¿Estás en otros procesos?
  • ¿Por qué deberíamos contratarte a ti?

En el último bloque se juega la tercera clave. Responde desde la calma. Al hueco del CV, una frase honesta y sin justificaciones largas. A los otros procesos, la verdad, sin inflarla. Al salario, una cifra pensada antes de entrar.

Tus preguntas también te evalúan

Al final casi siempre llega el "¿tienes alguna pregunta?". Contestar que no es perder la última oportunidad de conversar. Las preguntas que más aportan se hacen cuando salen, como en cualquier conversación entre dos personas que se están conociendo.

Prepara tres o cuatro que te den información útil y que demuestren que has pensado en el puesto:

  • ¿Por qué está abierta esta posición ahora?
  • ¿Cómo sabréis dentro de seis meses que la persona que entre lo está haciendo bien?
  • ¿Cuál es el mayor reto que tiene el equipo este año?
  • ¿Cómo se toman las decisiones de producto aquí?

Apunta lo que te respondan. Te sirve para la siguiente fase y, si llega la oferta, para decidir con datos.

Sobre el salario, una nota que ampliamos en el capítulo de negociación: no bajes tu expectativa por miedo a perder el proceso y no aceptes la primera cifra que te pongan delante. Si lo que pides está pensado y apoyado en tus logros, pedirlo con calma suma.

La entrevista se entrena en voz alta

Es un paso que cuesta dar. Leer tus respuestas sirve de poco: la voz se entrena con la voz. Una respuesta que suena bien en tu cabeza se rompe al decirla en voz alta, y es mejor que se rompa en tu salón que delante de quien decide.

La inteligencia artificial te ayuda aquí, con un límite claro: te da preguntas, repetición y feedback, pero la voz la pones tú.

Así lo hacemos:

  1. Elige una oferta real. Sin contexto, la simulación no te calibra.
  2. Simula 30 minutos por voz con ChatGPT en modo voz o Gemini Live, con el móvil y tu oferta delante.
  3. Pide un informe al final: qué respuestas fueron flojas, cuáles largas y qué patrón se repite.
  4. Repite con tres ofertas distintas. Al tercer informe ves tu patrón.
  5. Reescribe tu peor respuesta y dila en voz alta hasta que te salga sin leer.

Puedes empezar con este prompt:

Actúa como responsable de contratación para esta oferta: [pega la oferta]. Este es mi CV: [pega tu CV]. Hazme una entrevista de 30 minutos, una pregunta cada vez, mezclando los seis bloques: presentación, logros, situaciones difíciles, equipo, rol y preguntas incómodas. Sé exigente y repregunta cuando mi respuesta sea vaga o no tenga cifras. Al final dame un informe con mis tres respuestas más flojas, qué patrón repito y una nota del 1 al 10 en energía, conversación y ganas de más.

Los errores que más vemos al entrenar:

  • Parar cuando una respuesta sale mal. La incomodidad es el entrenamiento.
  • Hacer una sola sesión. Una te enseña el problema. Tres empiezan a resolverlo.
  • Pedir a la IA que sea amable. Cuanto más exigente sea, más fácil te parecerá la real.

Antes de entrar: el cuerpo primero

Esta parte la cuenta Enrique, que lleva años acompañando a personas en momentos de cambio.

Enrique: Puedes tener las respuestas perfectas y llegar con el cuerpo encogido. Se nota. Antes de una entrevista, yo pido diez minutos para respirar. Sin móvil y sin repasar nada. Primero la calma, después la táctica. Cuando el cuerpo está tranquilo, la cabeza recuerda lo que ha preparado.

Y si llevas varias entrevistas que no salen, es fácil meterse en la cueva. La salida está en la entrada: muévete, aunque sea poco. Una simulación más, un café con alguien de la empresa, un paseo antes de la siguiente llamada.

Qué mirar después de cada entrevista

Después de cada proceso, apunta tres cosas, en este orden:

  • La métrica: pasas o no pasas a la siguiente fase en procesos reales. Es la que mejor dice si el entrenamiento sirve. Como referencia, buscamos que más de la mitad de tus entrevistas acaben en una siguiente fase.
  • La señal: las mejoras que te sugieren dejan de repetirse. Si la tercera simulación repite los fallos de la primera, no estás iterando.
  • El termómetro: la nota de tus simulaciones. Tiene que subir al menos un punto entre la primera y la tercera.

Si caes tres veces en la misma fase, no cambies todo. Vuelve al bloque de preguntas de esa fase y simula solo ese. Un rechazo es un dato del proceso y se analiza como tal.

Tu lista para la próxima entrevista

Prepárala así y sabrás que está hecha:

  • Tienes un canal de volumen y dos de relación en marcha.
  • Tienes tres logros con cifra, tu historia en tres líneas y una versión para cada interlocutor.
  • Tienes una historia preparada para cada uno de los seis bloques.
  • Has hecho tres simulaciones de 30 minutos por voz y tienes sus informes.
  • Tu peor respuesta está reescrita y la dices sin leer.
  • Sabes tu cifra de salario antes de que te la pidan.
  • Has reservado diez minutos sin pantalla antes de entrar.

Hecho cuando puedes responder a cualquiera de los seis bloques en menos de dos minutos, en voz alta y sin mirar papeles.

Este artículo resume el capítulo 9. En los anexos de Recalculando ruta está el banco completo de preguntas de entrevista. Si dudas de qué mirar en un libro para este paso, lo contamos en un libro para preparar una entrevista de trabajo.

Para cerrar, una pregunta

Enrique: Antes de tu próxima entrevista, escribe en un papel por qué quieres ese puesto, con las palabras que te dices a ti y sin pensar en lo que dirás allí. ¿Es el trabajo que quieres o el que crees que te toca?


Este artículo sale del capítulo 9 de Recalculando ruta, el libro en el que Enrique Taub y Javi Platón cuentan cómo gestionar la carrera profesional con método. La edición 0 sale el 19 de diciembre y tiene 300 ejemplares. Si te ha servido, puedes reservar el tuyo en la precompra.

Para ponerlo en práctica