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10 cosas que no hacer en una entrevista de trabajo

Por Javi Platón y Enrique Taub · 31 de octubre de 2026 · 8 min de lectura
Entrevistas · Capítulo 9 · La entrevista se entrena en voz alta
Dibujo a lápiz: un bocadillo con un garabato dentro, tachado

Como headhunter de producto he filtrado a mano más de 7.000 currículums y he hecho más de 900 entrevistas. Como candidato, 235. Con esas horas a los dos lados de la mesa, lo que más he visto son buenas trayectorias contadas mal. Casi siempre se arregla contándolas mejor; el perfil suele estar bien.

Esta lista sale de las simulaciones de entrevista que hacemos con alumnos y de los informes que dejan. Son los diez errores que más se repiten. Todos están en la historia que cuentas, y una historia se reescribe. Tú no necesitas arreglo. Al final tienes un ejercicio para reescribir tu peor respuesta y un prompt para hacerlo con tu copiloto.

Resumen: diez errores de entrevista que se arreglan
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Antes de la lista: te entrevistan cuatro personas

Un proceso de selección tiene casi siempre cuatro fases, y en cada una te escucha alguien distinto que busca algo distinto. Recursos humanos quiere saber si encajas y si hay riesgo. Tu futuro jefe o jefa, si le vas a quitar un problema de encima. La entrevista técnica o el caso práctico, cómo piensas. Y el equipo, si quiere trabajar contigo.

Las cuatro fases de un proceso de selección: RRHH, hiring manager, técnica y cultura, con la pregunta de fondo de cada una

Cada fase filtra algo distinto. Pasar una no garantiza la siguiente. Buena parte de los diez errores de abajo son el mismo error visto desde una fase distinta: llevar una sola versión de tu historia a cuatro conversaciones que piden cosas diferentes.

Los diez errores

1. Contar la misma historia en las cuatro fases

Es la forma más rápida de quedarte en la segunda entrevista. El material puede ser el mismo, un logro con cifra y dos o tres casos, pero cambia qué parte subrayas. A recursos humanos le interesa por qué ese reto te trajo hasta este rol. Al hiring manager, el resultado y lo que supuso para el negocio. A quien te hace la técnica, cómo lo diagnosticaste y qué decidiste. Al equipo, a quién tuviste que convencer y qué salió mal por el camino.

Elige tu logro más fuerte y prepara cuatro versiones de 30 segundos, una por fase. Las cuatro son verdad; cambia el ángulo.

2. Hablar mal de tu empresa o de tu jefe

Pasa sobre todo en el screening, cuando te preguntan por qué quieres cambiar. Quien te escucha no conoce a tu jefe. Solo oye cómo hablas de alguien que no está delante, y se pregunta cómo hablarás de él dentro de un año.

Prepara tu motivo de cambio en dos frases que miren hacia delante: qué buscas y por qué este rol encaja con eso.

3. Contar tareas en lugar de resultados

Es el error típico delante del hiring manager. "Llevaba la relación con los clientes" describe un puesto. "Reduje un 30 % el tiempo de respuesta al cliente en seis meses" describe lo que cambió gracias a ti. En los informes de las simulaciones es el fallo que más aparece: se cuenta la actividad sin decir qué cambió.

Cada logro necesita un número y una frase sobre cómo lo mediste. Si el número no existe, cuenta el antes y el después con lo que sí puedas defender.

4. Hablar en "nosotros" todo el rato

El equipo existe y hay que nombrarlo. Pero si toda la respuesta va en plural, nadie sabe qué hiciste tú, y esa es justo la pregunta que el hiring manager tiene en la cabeza mientras te escucha.

Repasa tus casos y marca las frases en las que decidiste algo. Esas van en primera persona.

5. Dejar que la situación se coma los 90 segundos

Una respuesta de entrevista aguanta entre 60 y 90 segundos hablados. Si pasas de dos minutos, casi siempre te sobra situación. El reparto que usamos es 10 · 10 · 50 · 30: situación, tarea, acción y resultado.

STAR extendido: el reparto del tiempo, 10 % situación, 10 % tarea, 50 % acción y 30 % resultado

Cronométrate. Si el contexto ocupa la mitad de la respuesta, recorta ahí y dale ese tiempo a la acción y al resultado.

6. Dar una respuesta que podría decir cualquiera

"Soy una persona resolutiva y trabajo bien en equipo" la puede decir cualquier otro candidato, y por eso no se recuerda. Una respuesta se vuelve tuya cuando lleva un nombre, una cifra o una decisión concreta.

Haz la prueba con tu "háblame de ti": si una frase cabría en el perfil de otra persona, cámbiala por un dato que solo tú puedas contar.

7. Lanzarte a la solución sin preguntar, o callarte mientras piensas

Son los dos extremos de la entrevista técnica o del caso práctico. Quien evalúa quiere ver cómo piensas, y para eso necesita oírte: qué preguntas haces antes de empezar, qué supones, qué descartas y por qué.

Pensar en voz alta se entrena en casa, con un caso delante y un cronómetro. Empieza siempre con dos o tres preguntas antes de proponer nada.

8. Presentarte como alguien que nunca se ha equivocado

En la fase de cultura y equipo te van a preguntar por un error y por un desacuerdo. Una respuesta perfecta sin fallos deja una duda peor que el fallo: nadie se cree a un candidato que nunca se ha equivocado.

Lleva preparado un error que cometiste y qué cambiaste después, y un desacuerdo que resolviste. Lo que buscan es cómo reaccionas cuando las cosas salen mal.

9. Responder desde la necesidad

Decir "llevo meses en búsqueda activa" o aceptar la oferta en la misma llamada transmite urgencia, y la urgencia se nota en el tono y luego en la negociación. Es normal llevar tiempo buscando; lo que conviene es que no lo note tu respuesta. Quien parece que elige transmite valor.

Cuando llegue la oferta, agradécela con energía y pide todo por escrito y un plazo de dos a cinco días para contestar. Esa pausa es parte del trabajo.

10. Inventar una cifra para que quede mejor

Se nota en la repregunta. Cada caso tiene que aguantar al menos dos: "¿cómo lo mediste?" y "¿qué hiciste tú exactamente y qué hizo el equipo?". Si no tienes respuesta, el caso todavía no está listo, y es mejor descubrirlo en tu salón que delante de quien decide.

Un número pequeño que puedes defender vale más que uno grande que se cae.

Los cinco fallos que más se repiten en las simulaciones: sin número, todo en nosotros, mucha situación y poco resultado, genérica, se derrumba al repreguntar

Si caes siempre en la misma fase

Un rechazo es un dato del proceso. Tres rechazos en la misma fase son un patrón, y el patrón apunta a la historia que cuentas en esa fase. Esa historia se reescribe, y antes de mirar a la empresa conviene mirarla a ella.

Apunta en qué fase se queda cada proceso. Si no llevas la cuenta, la calculadora del funnel te dice en dos minutos dónde se cae tu búsqueda, desde la dirección hasta la negociación, y qué fase toca primero.

Las 25 cosas que sí hacer, en el orden en que las necesitas, están en 25 cosas que hacer en una entrevista de trabajo. Y si quieres el método completo, desde el canal hasta la simulación por voz, está en Cómo preparar una entrevista de trabajo, paso a paso.

El ejercicio: reescribe tu peor respuesta

Hazlo con una respuesta concreta, la que peor te salió en tu última entrevista o en tu última simulación.

  1. Localiza en cuál de los cinco fallos está: sin número, todo en "nosotros", mucha situación y poco resultado, genérica, o se derrumba al repreguntar.
  2. Reescríbela en STAR con el reparto 10 · 10 · 50 · 30.
  3. Si falta un número, búscalo. Si no existe, cuenta lo que sí puedes defender.
  4. Léela en voz alta con cronómetro: entre 60 y 90 segundos.
  5. Sométela a dos repreguntas y vuelve a leerla.

Hecho cuando tiene un número que puedes defender y suena a ti.

Lo que más vemos al hacerlo:

  • Arreglar todo a la vez. Ataca tus dos fallos principales y deja el resto para la semana que viene.
  • Memorizar palabra por palabra. Memoriza la estructura y deja que las palabras cambien cada vez.
  • Aceptar la primera versión que te da la IA. Itera hasta que cada frase sea tuya.

Tu copiloto IA

Pégalo en tu asistente con tu respuesta y tu historial profesional:

Esta es mi respuesta a la pregunta "[pega la pregunta]": [pega tu respuesta]. Este es mi historial profesional: [pega tu CV o tus casos]. Reescríbela en formato STAR con este reparto de tiempo: situación 10 %, tarea 10 %, acción 50 % y resultado 30 %, para decirla en voz alta en 60 a 90 segundos. No inventes nada: si falta un número o un dato, pregúntamelo antes de escribir. Escribe como hablo yo. Después hazme dos repreguntas como haría un entrevistador escéptico: "¿cómo lo mediste?" y "¿qué hiciste tú exactamente y qué hizo el equipo?".

Qué mirar, y en qué orden

  • La métrica: la tasa de paso por fase. Te dice en qué fase se te cae el proceso.
  • La señal: el feedback que recibes. Pídelo siempre, aunque no te lo den.
  • El termómetro: el número de entrevistas. Te dice que el CV funciona. De la entrevista no dice nada todavía.

Para cerrar, una pregunta

Enrique: Piensa en la última entrevista que no salió. Antes de reescribir nada, apunta en un papel qué te dijiste al colgar. ¿Hablabas del proceso o hablabas de ti? Lo primero se arregla esta semana con el ejercicio de arriba. Lo segundo no hace falta arreglarlo.


Este artículo sale del capítulo 9 de Recalculando ruta, el libro en el que Enrique Taub y Javi Platón cuentan cómo gestionar la carrera profesional con método. La edición 0 sale el 19 de diciembre y tiene 300 ejemplares. Si te ha servido, puedes reservar el tuyo en la precompra.

Para ponerlo en práctica