En uno de mis cuatro cambios de trabajo envié más de 200 candidaturas por LinkedIn Jobs y conseguí 3 llamadas. No medía nada, así que no sabía si el problema era el canal, el CV o el enfoque.
Si te ha pasado algo parecido, tenías un solo canal y ningún dato para saber qué fallaba. Eso se arregla.
Qué es el networking, dicho sin disfraz
Hablar con personas que ya trabajan donde tú quieres trabajar, antes de que exista una vacante. Nada más. No hay que pedir trabajo, ni dar la mano en un evento, ni tener un perfil brillante.
Una candidatura compite con todas las demás que llegan a la misma oferta. Una conversación llega antes de que haya oferta.
Hoy estoy al otro lado de la mesa. Solo en 2025 filtré a mano 1.800 CV, hice 220 entrevistas a perfiles de producto y cerré 13 incorporaciones. En los procesos que gestiono, la mayoría de las personas que acabo contratando no llegan por una oferta en LinkedIn, sino por la comunidad.
Por qué lo evitamos
Porque parece pedir un favor y nos da vergüenza. Porque no sabemos qué decir. Porque no tenemos contactos importantes. Las tres razones se pueden arreglar con un guion y una lista.
Y una cuarta, que pesa más de lo que parece: un no por mensaje duele menos que un no en persona, y una candidatura online nos permite no enterarnos de que nos han rechazado.
El método, en cinco pasos
- Haz una lista de 30 personas. Antiguos compañeros, jefes, gente que ya hace el rol que quieres y conocidos de conocidos. No hace falta que sean cercanas.
- Escribe un mensaje de menos de 80 palabras. Cuenta por qué escribes a esa persona y no a otra, y pide algo pequeño: veinte minutos de conversación, no un empleo.
- Prepara tres preguntas. Cómo es el día a día del puesto, qué se valora en el equipo y qué harías tú en mi lugar. Escuchar vale más que contar tu historia.
- Da las gracias y cuenta qué pasó. A los pocos días, un mensaje breve con lo que hiciste con su consejo. Es lo que convierte una conversación en una relación.
- Apunta cada contacto. Persona, fecha, qué dijo, próximo paso. Lo que no se apunta se olvida.
Cómo saber si funciona
- Métrica: conversaciones realizadas cada semana. En mentoría recomiendo dedicar de 6 a 15 horas semanales a la búsqueda y más del 60% a conversaciones.
- Señal: quién te responde y cuántas de esas personas te recomiendan hablar con otra.
- Termómetro: cuántas de esas conversaciones acaban en una entrevista o en una introducción.
Si esta semana mandas cinco mensajes y nadie contesta, eso es un dato de tu embudo, no un juicio sobre ti. Cambia el mensaje, la lista o el momento, y vuelve a probar.
Hecho cuando
Has escrito la lista de 30 nombres y has enviado los cinco primeros mensajes. Hoy. No hace falta más.
Si prefieres practicarlo con compañía, el martes 17 de noviembre a las 18:30 hacemos Be product, my friends, por Zoom: rondas 1:1 de 6 minutos para conocer al menos a cinco personas nuevas de producto. Te apuntas en luma.com/kae4cfik. Y ahora la pregunta: ¿a quién conoces que ya hace el trabajo que quieres hacer tú?
Este artículo sale del capítulo 7 de Recalculando ruta, el libro en el que Enrique Taub y Javi Platón cuentan cómo gestionar la carrera profesional con método. La edición 0 sale el 19 de diciembre y tiene 300 ejemplares. Si te ha servido, puedes reservar el tuyo en la precompra.